Una mentira mil veces repetida… se transforma en verdad. (Joseph Goebbels)

Es indiscutible que la pluralidad periodística es muy importante para toda sociedad democrática, y es por esto que todo demócrata de corazón tiene el impulso natural a tolerar a esos medios que en ocasiones tanta ira nos provocan con sus portadas, informaciones o comentarios. Pero todo tiene un límite, y éste se trasgrede cuando se manipula la información, se falsean los datos y se miente descaradamente, con el fin de defender los intereses de personas o instituciones que han cometido delitos u operaciones reñidas con la ética, con el fin de protegerlos de la acción de la justicia, de la opinión pública, o peor aún para que sigan con sus oscuros trapicheos a la sombra.

La prensa llamada “conservadora”, que no es más que un eufemismo para no decir de “extrema derecha”, tiene la costumbre de infringir éste límite ético, haciendo un periodismo que no pretende informar ni relatar hechos,  sino que intenta establecer ideas que defiendan principalmente al Gobierno, al Partido Popular, a la cúpula de la Iglesia y a determinado grupo de empresarios. Algunos ejemplos de estos medios de comunicación a nivel nacional son:  La Razón, Intereconomía, 13Tv o ABC.

A este tipo de periodismo no le importa que la información que presentan a modo de notas, columnas, crónicas o reportajes, no esté basada en hechos reales ni sean veraces. Prueba de ello es que muchas veces ni se molestan en seguir las normas éticas más básicas del periodismo, como confirmar fuentes, cotejar información o investigar sin conclusiones previamente establecidas. El único interés de estos medios es implantar en sus audiencias las ideas que establecen, desde la sede de Génova, los ideólogos políticos del Partido Popular. No importa si estas ideas están reñidas con la realidad más evidente, o si son contradictorias con ideas que ellos mismos defendieron como ciertas en el pasado reciente, e incluso si contradicen dictámenes judiciales o pruebas avaladas por la justicia. Lo importante es que su verdad penetre en la ciudadanía como la “gran verdad”: única y absoluta.

La idea de que: “la verdad está allá afuera”, y por tanto hay que ir a buscarla, como instruiría cualquier académico a los alumnos en los primeros años de la carrera de periodismo, para estos medios de extrema derecha no es válida. Para ellos es el Gobierno, o el Partido Popular, quien dicta lo que es real y lo que no es real, la premisa que parecieran practicar es: “La verdad está en Génova”, y para encontrarla es tan fácil como reproducir fielmente el comunicado de prensa del partido, o el argumentario interno que entregan cada lunes a sus medios afines.

Es así como escuchamos al unísono los argumentos del PP reproducidos en estos medios, y a través de sus tertulianos en los distintos medios del país, como si fueran un ejército de portavoces perfectamente adiestrados. Tanto es así que son capaces de repetir hasta la saciedad sus ideas, sin matices, sin cuestionamientos, sin el adecuado cotejo de la información entregada. Incluso sin el pudor de parecer una cotorra o un alienado que repite un discurso insertado en un cerebro previamente lavado.

La falta de rigor periodístico se aprecia comúnmente en estos medios, como por ejemplo, en la presentación parcial de noticias, sin entregar la contrapartida o el contexto en el que se encuentra esa información. Es común también las interpretaciones antojadizas e interesadas, e incluso se llega al punto de titular en sus portadas con meras opiniones, o deseos de los directores de estos medios de lo que les gustaría que sucediera.  (Ver algunos ejemplos a pie de artículo)

La implantación de la duda también es de uso común, no hay nada mejor para minar la credibilidad de alguien, o desviar la atención sobre algo que insinuar, sugerir o contaminar con información trivial para no esclarecer la realidad. Es decir la práctica del popular axioma: “lanza la piedra y oculta la mano”.

Estas informaciones son presentadas como ideas absolutas, incuestionables e irrefutables. Niegan cualquier evidencia que las cuestione y las defienden tozudamente, en ocasiones contra la realidad o el sentido común más obvios. Muchas veces cuando los intereses políticos cambian y lo que antes se defendía con virulencia de un día a otro se deja de defender, estos medios dan verdaderas volteretas en el aire, con giros lingüísticos y piruetas semánticas increíbles. La abundancia de estas situaciones en la hemeroteca confirma que los medios de la extrema derecha no tienen vergüenza de caer en contradicciones, ya que tienen la certeza  de que su público ejerce un verdadero acto de fe cuando consume sus noticas. Y cuando la contradicción es ostensiblemente evidente, llegan al punto de establecer que la verdad que plantean es la verdad porque ellos, y a los que defienden, son personas de una honradez irrefutable, es decir: “Mi verdad es verdadera, porque es mía”.

Para demostrar lo expuesto basta con ver o escuchar estos medios cualquier día del año, y en este sentido el Caso Bárcenas ha sido un excelente ejemplo de hasta dónde puede llegar este periodismo en su fin último: defender determinados grupos de interés. De hecho en los últimos meses hemos podido contemplar con sorpresa cómo estos medios de comunicación,  que pretenden erigirse como baluartes de la moral, las buenas costumbres, la democracia y el Estado de derecho, no tienen ningún problema en hacer una verdadera apología a la corrupción al defender el silencio del Presidente de Gobierno en relación al caso Bárcenas. Es más, apoyan directa e indirectamente la falta de explicaciones de Rajoy sobre el caso. El oscurantismo que se ha generado en torno al ex tesorero se debe en gran medida a la intención de estos medios de amparar la falta de explicaciones de Rajoy. ¡Hay algo menos periodístico que proteger la falta de información! ¡hay algo menos democrático que defender la opacidad de los gobernantes!

“Una mentira mil veces repetida… se transforma en verdad”, decía Joseph Goebbels, el jefe de la propaganda nazi, pero esto evidentemente no puede ser una premisa para una democracia en pleno Estado de derecho. La misión de la prensa siempre debe ser informar con veracidad, porque la prensa es lo que permite que una democracia funcione sanamente. La manipulación de la información periodística confunde, en ocasiones genera alarma, incertidumbre y termina, muchas veces, por constituirse en una verdad. Y sobre la mentira, es muy difícil construir una sociedad democrática.

portadas la razón                          periodicos comparacion fachas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: